Boda en Mas de Anna

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Boda en Mas de Anna
Hay bodas que se notan animadas desde el primer minuto, y esta fue una de ellas. Esta fue una celebración en Mas de Anna con mucha fiesta, mucha familia y ese ambiente de alegría por todo lo alto que se respiraba en cada rincón, desde los preparativos hasta la última canción de la noche.
Un first look para arrancar el día
Antes de la ceremonia, Anna y Nacho quisieron tener su propio momento. Hicieron un first look en casa de ella, ese primer vistazo entre los dos antes de que dar paso al resto del día. Nada de nervios de última hora ni prisas, solo ellos disfrutando de unos minutos a solas antes de que todo se llenara de gente.
Desde allí se fueron caminando juntos hasta la iglesia, con el pueblo de testigo. Celebraron la ceremonia en su iglesia de toda la vida, que por cierto me pareció preciosa: retablo dorado, arañas de cristal y su familia y amigos que no se querían perder el «sí, quiero».
A la salida, la fiesta ya se notaba en el ambiente. Bengalas de colores, aplausos y móviles en alto. Un descapotable rojo los esperaba en la puerta para llevarlos hasta la finca entre pitidos y buen rollo.
Mas de Anna, para celebrar por todo lo alto
Mas de Anna está a poco más de quince minutos de Valencia, en Alginet. Es una masía del siglo XVI, antiguo secadero de pasas, reconvertida hoy en uno de los espacios para bodas con más encanto de la zona. Muros de piedra, un aire entre industrial y romántico, y jardines enormes perfectos para recibir a los invitados.
El cóctel y el banquete
Los novios recibieron a sus invitados con un cóctel al aire libre. Copa en mano, risas y ese runrún tan bonito de una boda que empieza a coger ritmo. El catering estuvo genial, con un punto de cocina valenciana bien hecha y presentada de forma muy actual.
Para el banquete, la fiesta se trasladó al interior, a un salón con techos altos y vigas de madera. La entrada de los novios fue de las que ponen la piel de gallina. Todo el mundo de pie, agitando servilletas y gritando de la emoción.
Un vestido con mucha historia
Para terminar el día y acabar la noche, Anna se cambió y se puso un vestido vintage que había sido de su abuela. Un gesto pequeño pero con muchísimo significado.
Le dio al final de la noche un aire distinto, mucho más personal, y fue uno de esos detalles que se comentaron entre los invitados durante toda la fiesta.
Tenía mucha ilusión de compartiros este precioso reportaje, espero que os guste tanto como a mí.


































































































































